Título: Ecos de un Ayer No Superado En los pasillos del colegio, un eco resonaba, un susurro cruel de burlas que en mi alma se clavaba. Era el sonido del desprecio, la risa envenenada, de aquellos que sin conocerme, mi ser lastimaban. Caminaba con la cabeza gacha, evitando miradas, cada paso un recordatorio de heridas no cerradas. El reflejo en los ojos ajenos, una lanza afilada, que sin piedad alguna, mi esperanza desgarraba. Y ahora, fuera de aquellos muros, el mundo se extiende, pero las sombras del ayer, como fantasmas, me siguen. La sociedad me observa, con ojos de envidia se prende, a mis logros, a mis luchas, su juicio no comprende. Dicen que el tiempo cura, pero algunas heridas persisten, en el tejido de mi ser, cicatrices que insisten. No solo fue el bullying, es la mirada que insiste, en recordarme que, a sus ojos, nunca pertenecí. Pero en este poema, mi voz se levanta, no calla, contra el eco de aquel ayer, mi espíritu se talla. Soy más que las palabras, que la envidia ...
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